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EL FUEGO, TODOS LOS FUEGOS

Artefactos re-etiquetados para regalar a los amigos.

Si hay aún algo infernal y verdaderamente maldito en nuestro tiempo es esa complacencia artística con que nos detenemos en las formas, en vez de ser como hombres condenados al suplicio del fuego, que hacen señas sobre sus hogueras (A. Artaud)

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